Nadie es perfecto
Un tipo
especial este Superboca,
experto del re-mundo actual.
Quiso ir a Nueva York
(quiso ir a las series)
quiso deslizar patés.
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡qué ruido! ¡crack! (hasta astillar...).
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡nunca nada especial!
Cañito de metal de acero
al cromo níquel
("toda una oportunidad!)
y a nuestro héroe fiel,
un ex-pilar de rugby,
jarabe de la nuca untó.
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡qué ruido! ¡crack! (hasta astillar...).
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡nunca nada especial!
Ahora el tipo arropa
como un bolchevique
y con la soga al cuello va...
Un viejo limón le banca la parada
(el del "bisnes" ya no es él).
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡qué ruido! ¡crack! (hasta astillar...).
Le hizo ¡crack! el hueso al final,
¡nunca nada especial!
Un pac-man en el Savoy
Todo
lo que está en mi nube
es nada más que tu sermón fatal,
si tu grito es un ladrido
y mi cuchillo es un rayo cruel.
Toda esa batería de risa rubia
de barrio especial,
las nuevas supersticiones,
la bobera de un nuevo pac-man.
Nuestro pac-man no es de nadie,
pero el mono es de él.
A veces gana, a veces pierde
(como todo jugador).
Un buen par de ojos de vidrio
y tu mirada tiende a mejorar
las nuevas supersticiones,
la bobera del nuevo pac-man
Salando las heridas
Saliste
ya mil veces
de la pista a respirar
a reclutar, bien maquillado
y ocultando tu lunar.
Un día el bote
volcó
y el premio a pique se fue.
Todos te daban por muerto
y vos allí en mi remolque
sin luz, como un polizón.
Mirá qué
tipo espeso
sumiso como un guiso más
un vago de mil caravanas
a punto de quedar a pie.
Fundiendo plomo lográs
chorros de oro cochino
en besos de lo más desnudos
pero el café con tu suerte
se enfría en mi mesa fría.
Salando las heridas
jodiste a todo Cristo y más...
a boluditos de la luna
y tipas porno-nazi look.
Tu lengua se derrite
en modas de la rabia de hoy
cuando enfermás con tanta gana
cerrás las filas del dolor.
Apuntamos
a tu nariz
hundimos tus pómulos
y vos resplandecías
no te quedó sueño por vengar
y ya no esper s que te jueguen limpio
nunca más.
